Todo el día estuve en cama, ¿qué mas me quedaba? ¿Qué más puedo hacer? Salgo un momento a fumarme un cigarro, a sentir el cuerpo desfallecer. Dentro de casa nada cambia. Tomo una coca-cola, vuelvo a casa, me encierro, duermo un poco. G. sale, aprovecho para tomar un baño y rápidamente siento sueño. Me acuesto nuevamente. A las siete tengo una cita con mis compañeros del curso; apenas si hago bien mi papel de líder. Termina la reunión a las 10 de la noche, me vuelvo a sentir huérfano. Me duermo, a lo lejos oigo a mis padres discutir, oigo la voz lejana de mi padre: grito. Recuerdo que mi padre hace mucho que no vive en casa, que mi madre hace mucho que se separó de él. Me siento ridículo y furioso. Me duermo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario